Qué es y qué no es
El psicoanálisis tiene mala fama de lento. Y eso no es verdad.
Lo que sí es cierto es que puede acompañarte hasta donde tú decidas llegar. No tiene un techo fijo. Ofrece las herramientas para ir tan lejos como quieras — o quedarte donde necesites. Eso no es lentitud. Es profundidad a tu medida.
No da consejos. No pone deberes. No te dice cómo tienes que vivir. ¿Podemos hacerlo? Sí, claro. Pero siempre como sugerencias, nunca como condiciones. Se trata de descubrir lo que ya sabes pero no has podido ver todavía.
Trabajamos desde la escuela lacaniana. Eso significa que el inconsciente tiene estructura, una que queremos que entiendas, que el síntoma dice algo, y que el cuerpo habla aunque la mente no quiera.
Por qué nosotros
Hay una frase que nos gusta mucho: nadie puede acompañarte a un lugar al que nunca ha estado.
Franc y Esther llevamos muchos años comprometidos con nuestro propio trabajo personal. No lo decimos como mérito — lo decimos porque importa. Sabemos lo que es estar en ese lugar.
Y eso cambia la calidad del acompañamiento.
Cómo es una sesión
Desde el primer encuentro ocurre algo. No hace falta esperar semanas para notarlo.
Lo que solemos hacer es devolverte información que te sorprende — conexiones entre temas que no sabías que estaban unidos, patrones que llevabas tiempo sin ver. A veces intervenimos a lo largo de la sesión, a veces hacia el final, dependiendo de cómo fluyas hablando. Pero siempre saldrás con algo más claro que cuando entraste.
No hay un número fijo de sesiones. Hay un proceso que dura lo que tiene que durar.
Para quién es
Para quien siente que algo no encaja pero no sabe exactamente qué.
Para quien ya ha intentado otras cosas y el malestar persiste.
Para quien quiere entender — no solo mejorar.
Y para quien está dispuesto a escuchar lo que aparece, aunque no sea lo que esperaba.
Dónde
Presencial en Lleida y L’Espluga de Francolí. También online.
Preguntas frecuentes
El psicoanálisis fue una de las primeras formas de psicoterapia en Occidente y ha influido profundamente en muchas de las corrientes posteriores como la gestalt o la sistémica.
Mientras que muchas terapias trabajan principalmente con la parte consciente (pensamientos, emociones, conductas o herramientas concretas para gestionar el malestar), el psicoanálisis parte de la idea de que una parte importante de lo que nos determina es inconsciente.
Por eso, además de aliviar el síntoma, nos interesa comprender qué función tiene ese malestar en tu historia y qué quiere decirte sobre ti. No buscamos únicamente que desaparezca el síntoma, sino que puedas construir una relación distinta con aquello que te hace sufrir.
No nos gusta cerrar el tiempo de las sesiones con antelación. En líneas generales, son entre 45 y 60 minutos. Pero la verdad es que preferimos decidir en acto el tiempo de las sesiones, según convenga para el tratamiento y sus efectos terapéuticos.
Con el tiempo, muchas personas nos dicen que empiezan a notar cuándo una sesión ha llegado a su fin. Y, curiosamente, son ellas mismas quienes marcan ese cierre sin necesidad de mirar el reloj. Eso nos parece especialmente valioso.
Nuestra experiencia nos dice lo siguiente: podemos hacer recomendaciones pero mentalmente, la persona que viene ya ha decidido cada cuánto va a venir. Por lo que, ven cuando quieras. Aquí te explicamos la generalidad de lo que suele ocurrir.
Cada semana: en momentos de crisis o al inicio del tratamiento, para fortalecer la relación terapeuta-paciente y darle un primer impulso al tratamiento.
Cada dos semanas: lo más recomendable. Permite mantener la continuidad del trabajo y, al mismo tiempo, disponer de tiempo para integrar lo que va surgiendo entre sesiones.
Cada tres semanas: puede funcionar en algunos procesos, aunque a veces ralentiza el trabajo terapéutico.
Esporádico: útil como sostén. Sabes que la terapia te estabiliza pero a la vez no sientes ningún malestar concreto y fuerte. También es para aquellas personas que vienen con una consulta puntual.
Tenemos diván en nuestras consultas, pero no es necesario utilizarlo.
Habitualmente, si lo proponemos, suele ser después de un tiempo de trabajo conjunto y siempre como una posibilidad, nunca como una obligación. Algunas personas lo prueban y les resulta bastante productivo y otras prefieren no hacerlo, y está perfectamente bien.
Al final, el psicoanálisis sigue siendo una conversación. Simplemente, una conversación con unas reglas un poco distintas a las de una charla cualquiera.
¡Justamente!
De hecho, es una de las situaciones más habituales con las que trabajamos. Muchas personas llegan sin una explicación clara de lo que les ocurre. Solo saben que algo se repite, que algo no termina de encajar o que hay un malestar difícil de nombrar.
Y nuestro trabajo consiste, precisamente, en ir encontrando palabras para aquello que todavía no las tiene.
Aunque hay excepciones sorprendentes, te adelantamos que no te vas a sanar en una sesión y tampoco vas a necesitar un año para notar mejoras. En general, en pocos meses se notan los efectos.
Eso sí, hay una diferencia importante. Una cosa es mejorar (hay personas que ya están bien con eso y es perfecto). Pero otra es sanarte o curarte de una manera más profunda. Eso lleva más tiempo.