Lo que solemos encontrar
Muchas parejas llegan convencidas de que el problema es enorme e irresoluble.
Y a veces lo es.
Pero otras veces ocurre algo sorprendente: el problema no es la falta de amor. Es que habéis dejado de entender el lenguaje del otro.
Hay pensamientos, necesidades y heridas que cada uno considera evidentes, pero que nunca llegaron a ser verdaderamente explicados o escuchados por la otra persona.
Cuando eso empieza a ponerse en palabras, pueden ocurrir cosas muy distintas.
A veces la conexión reaparece.
A veces se comprende mejor el conflicto.
Y a veces se descubre que la relación necesita transformarse para poder seguir viva.
Si todavía hay conexión y deseo, hay mucho trabajo por hacer — en el mejor sentido de la expresión.
Y cuando esa sensación parece haberse perdido, el trabajo suele consistir en otra cosa: bajar las defensas, recuperar la vulnerabilidad y descubrir qué queda cuando ya no es necesario protegerse tanto.
Cómo es una sesión
Las sesiones de pareja suelen estar llenas de momentos difíciles y momentos hermosos.
Se ríe. Se llora. Se recuerdan cosas que parecían olvidadas.
Nuestra tarea consiste en escuchar lo que se dice y también lo que no se dice.
Escuchar los malentendidos, los silencios, las expectativas y las formas particulares que tiene cada uno de amar, pedir, protegerse o sufrir.
A veces devolvemos una lectura de lo que está ocurriendo que permite que cada miembro de la pareja se sienta comprendido y pueda acercarse un poco más al lenguaje del otro.
Porque, en el fondo, una relación no se sostiene solo por el amor. También necesita deseo. Deseo por el otro, por uno mismo y por la propia vida.
Para quién es
Para parejas que sienten que algo se ha roto, pero no saben si es irreparable.
Para quienes llevan tiempo discutiendo sin llegar a ningún sitio agradable.
Para quienes se quieren, pero ya no consiguen encontrarse.
Para quienes sienten que la distancia crece aunque sigan compartiendo la misma vida.
Y también para quienes necesitan acompañamiento para cerrar bien una etapa que ya no puede continuar.
Dónde
Terapia de pareja presencial en Lleida, l’Espluga de Francolí y online.
Preguntas frecuentes
No. De hecho, cuanto antes se consulta, más margen suele haber para comprender qué está ocurriendo y encontrar nuevas formas de relacionarse. No es necesario esperar a que la situación esté al borde del abismo.
Es una de las situaciones más frecuentes con las que nos encontramos.
A veces uno de los miembros de la pareja siente antes la necesidad de pedir ayuda. O simplemente se siente más cómoda hablando de emociones y reflexionando sobre la relación. El otro puede tener dudas, pensar que hablar no sirve para nada, que nadie de fuera puede ayudar o, directamente, que los psicólogos no son para ella o él.
Y es comprensible.
Lo curioso es que muchas personas llegan a la primera sesión precisamente con esa sensación y, sin embargo, descubren algo inesperado: la presencia de un tercero cambia la conversación.
No porque al terapeuta tenga la solución ni porque vaya a decir quién tiene razón. Sino porque cuando hay alguien más escuchando, observando y ayudando a ordenar lo que ocurre, la discusión suele perder intensidad. Empiezan a aparecer matices, perspectivas que antes no podían verse y formas distintas de escucharse.
Muchas veces la pareja lleva años intentando resolver el mismo conflicto con las mismas conversaciones. La terapia introduce una mirada nueva para que no tengáis que seguir recorriendo el mismo camino una y otra vez. La terapia de pareja no consiste en convencer a nadie de nada. Consiste en crear un espacio donde podáis hablar de otra manera.
Eso sí, funciona mejor cuando ambos deciden participar voluntariamente. Por eso recomendamos hablarlo sin presión. Y, si hay dudas, venir a una primera sesión para conocernos antes de decidir si este espacio puede ser útil.
El objetivo no es mantener la relación a cualquier precio, sino ayudaros a comprender qué está ocurriendo entre vosotros y tomar decisiones más conscientes y respetuosas.
En muchos casos eso fortalece la relación. En otros, permite separarse de una forma más clara y menos dolorosa.
Y hay algo importante que hemos aprendido con los años: muchas veces lo que necesita separarse no es la pareja.
A veces lo que necesita terminar es una forma de relacionarse, una dinámica que genera sufrimiento, una expectativa imposible o un papel que alguno de los dos lleva demasiado tiempo sosteniendo.
La terapia no busca que sigáis juntos ni que os separéis. Busca que podáis distinguir qué es exactamente lo que ya no funciona, para que el cambio ocurra allí donde realmente hace falta.
Nadie y ambos.
No trabajamos como jueces que deciden quién está equivocado. Nos interesa comprender la dinámica que se ha creado entre vosotros y cómo cada uno participa en ella. El objetivo no es repartir culpas, sino abrir nuevas maneras de entender la relación. Y eso, a parte de abrir los ojos, suele hacer reducir el malestar.
La Terapia de Pareja tiene un coste de 80€.
No nos gusta cerrar el tiempo de las sesiones con antelación pero en líneas generales, la terapia de pareja suele durar unos 60 minutos. A excepción de las primeras sesiones, que suelen alargarse un poco más.
Al inicio del tratamiento solemos recomendar una sesión cada quince días. Es una frecuencia que permite mantener la continuidad del trabajo y, al mismo tiempo, disponer de espacio para observar qué ocurre en la relación entre una sesión y la siguiente.
Si estáis atravesando una crisis importante o un momento de mucho malestar, puede ser recomendable vernos una vez por semana durante un tiempo. Al final, la terapia no ocurre solo durante las sesiones, sinó también entre ellas.
A medida que el proceso avanza y la relación va encontrando mayor estabilidad, podemos espaciar las sesiones cada tres o cuatro semanas. Y cuando los cambios ya están más consolidados, algunas parejas optan por encuentros de seguimiento cada dos o tres meses.
Lo importante es comprobar si los efectos terapéuticos se mantienen en el tiempo. Y si determinadas dinámicas realmente han cambiado o si todavía queda algo por comprender, trabajar o elaborar juntos.